Otra de las industrias que emergieron durante este periodo de crecimiento económico fue la Cerillera de los Sres. Herbert y Walter Felton, originarios de la ciudad de Franklin, en el estado de Vermont en los Estados Unidos. En sus orígenes en el año 1867, esta empresa estuvo establecida en el puerto de Guaymas, pero en el año de 1871 motivados por la prosperidad que estaba experimentando la ciudad de Mazatlán, optaron por desplazar su fabrica.
Esta industria era la mas diversificada que existía en la ciudad, daba ocupación a mas de 250 personas y aprendices y lo mismo que producía cerillos de diferentes tamaños y calidades, de sus líneas de producción también salía cualquier tipo de carruajes, desde los mas sofisticados y elegantes, hasta los fuertes carros de trabajo.
Su diversificación no paraba ahí, en otra de los corbetizos de la fabrica tenían un área especial destinada a la fabricación de escobas de diferentes tamaños. Igualmente en sus bodegas se podían encontrar maderas de todos tipos, texturas y orígenes, desde el modesto pino hasta caoba proveniente de loa ricas selvas del Sureste Mexicano y si así lo deseabas te podían realizar cualquier trabajo de carpintería.
La Diversificación que lograron los Hermanos Felton fue increíble, así como tenían la capacidad de producir barras de hielo en cantidades considerables en sus instalaciones, igualmente te podían hacer finos trabajos de tapicería y de ser necesario le ofrecía a la población, él más amplio surtido de riendas, arneses, guarniciones, cajas, baúles, sillas, mesas, ruedas, ejes de fierro, plataformas, brules, toldos, linternas, muelles en fin infinidad de artículos con una característica que siempre los distinguía, de ser de muy buena calidad y que se vendían a precios justos.
La fabrica de los Hmnos. Felton, estaba ubicada en un extenso local de dos plantas sobre la calle del Astillero la que hoy se conoce como calle Vicente Guerrero y en donde inclusive aun opera un negocio maderero propiedad de sus descendientes. Sus instalaciones eran espaciosas y se encontraban equipadas con las maquinarias más modernas y sofisticadas y cuando se encontraban operando a plena capacidad el ritmo de trabajo era extenuante pero a la vez reconfortante ya que esto los ponía en posición de cumplir con una cartera de clientes muy fieles y exigentes que abarcaba la mayor parte de la república y algunos países de Centroamérica todo el Noroeste de México.
Esta acreditada negociación fue una de las más importantes de su tiempo y más sorprendente aun es el hecho de que fue una de las pocas que pudieron sobrevivir a los difíciles tiempos que trajo consigo la Revolución, aunque en ello haya perdido mucho de la grandeza y diversificación que en sus tiempos de gloria llego a tener.



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